Un problema más común de lo que pensás
La hipertensión arterial afecta a más de un tercio de la población adulta en Argentina. Lo más preocupante es que la mayoría no lo sabe, porque rara vez presenta síntomas claros hasta que ya hay daño en órganos como el corazón, los riñones o el cerebro. Por eso se la llama "el enemigo silencioso".
La buena noticia es que la hipertensión se puede detectar fácilmente, y en muchos casos, controlar con cambios en el estilo de vida.
¿Qué es la presión arterial?
Es la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de tus arterias. Se expresa con dos números:
- Presión sistólica (el número de arriba): la presión cuando el corazón late.
- Presión diastólica (el número de abajo): la presión entre latidos.
Se considera presión normal valores por debajo de 120/80 mmHg. Cuando los valores superan de forma sostenida 140/90 mmHg, hablamos de hipertensión.
Factores de riesgo
Algunos factores no se pueden modificar, como la edad, la herencia genética o el sexo. Pero hay muchos otros sobre los que sí podés actuar:
- Exceso de sal: el consumo promedio en Argentina duplica lo recomendado por la OMS.
- Sedentarismo: la falta de actividad física debilita el sistema cardiovascular.
- Sobrepeso y obesidad: cada kilo de más exige más esfuerzo al corazón.
- Estrés crónico: el cortisol elevado de forma sostenida sube la presión.
- Tabaquismo: la nicotina contrae las arterias y acelera el daño vascular.
- Consumo excesivo de alcohol.
¿Cómo medirla correctamente?
Parece simple, pero hay errores frecuentes que alteran los resultados:
- Sentate cómodamente con la espalda apoyada durante 5 minutos antes de la medición.
- No cruces las piernas.
- No hables durante la medición.
- No tomes café ni fumés en los 30 minutos previos.
- Usá un tensiómetro validado y del tamaño adecuado para tu brazo.
- Medí siempre a la misma hora, idealmente por la mañana y por la noche.
Cambios que bajan la presión
Antes de hablar de medicamentos, hay medidas que tienen un impacto real y comprobado:
- Reducir la sal: no solo la que agregás al cocinar, sino la que viene en fiambres, pan, quesos, snacks y enlatados.
- Hacer ejercicio regular: 150 minutos semanales de actividad moderada (caminar a paso rápido, nadar, andar en bici).
- Mantener un peso saludable.
- Comer más frutas, verduras y legumbres.
- Limitar el alcohol a no más de una copa diaria.
- Dejar de fumar.
¿Cuándo consultar?
Si en mediciones repetidas tus valores superan 140/90, es momento de consultar. Pero no esperes a eso: cualquier adulto debería controlarse la presión al menos una vez al año. Si tenés antecedentes familiares de hipertensión o enfermedad cardiovascular, el control debería ser más frecuente.
En PREME contás con cardiólogos y clínicos en tu cartilla que pueden ayudarte a controlar tu presión. La prevención empieza con un gesto tan simple como un control.

